La vie en Noëlle

29 dic. 2015

Personas que no deberían ser invisibles



Hoy estaba teniendo un día muy regulero. Por no decir directamente que tenía un mierdo de día. Para empezar, he desayunado conociendo la triste noticia del fallecimiento de Lemmy (vocalista de Motörhead). No era la fan número uno (ni siquiera la número cien) pero desde que vi el documental de su vida me caía bien y me sorprendía de lo que era capaz con un bajo. Triste despedida.

Luego he ido a trabajar con dolor de ojos. No me he podido ni poner las lentillas así que he ido con las gafas (aún con los cristales sin cambiar porque, ah sí, me ha subido la miopía). Y no hay nada mejor para un dolor de ojos que estar ocho horas delante de un ordenador.

Más tarde casi me tuerzo el tobillo, y al subir a casa para comer he tenido que compartir ascensor con la vecina que peor me cae de mi edificio (y de cualquier edificio). Y a pesar de evitar el contacto visual no han cesado sus preguntas impertinentes y fuera de lugar a las que sólo he podido sonreír falsamente e imaginar como rompía el espejo con su cabeza.

Una mañana con alto contenido mierder hasta que, al traspasar el umbral de las puertas de mi hogar, he visto que me había llegado un paquete. Más grande, más increíble y más TODO de lo que me podía imaginar. Mi día ha dado un giro gracias a Erika.

¿Y quién es Erika? Pues hasta hace unas horas yo tampoco lo sabía. Este año, con el fin de salir del cascarón y conocer a más gente del mundillo que me gusta, he matado mi timidez apuntándome al Amigo Invisible que ha organizado Wguail. Hace unas semanas envié mi regalo (que me parece poquísima cosa visto lo que ha hecho Erika y desde aquí me disculpo hacia mi destinatario -que no sé si lo ha recibido ya- por el poco tiempo que he tenido de preparar nada y vuelvo a desear que le hayan gustado mis humildes detallitos navideños) y, entre semanas estresantes y duras jornadas laborables casi no me acordaba de que tenía que recibir nada de nadie.

Pero Erika ha llegado en el mejor momento posible: en un día putrefacto que sólo ella y su arte podían salvar. El paquete venía con un hilo rojo precioso que me encanta y una tarjetita con una ilustración monísima. Sólo con esa ilustración ya me he muerto (literalmente, de cansancio, no puedo con mi vida) pero es que al abrir el envoltorio me he quedado estupefacta.

Llevo años, AÑOS, realizando ilustraciones como regalo (mis amigos lo abalan) por no tener un duro y nunca me han hecho una ilustración de mí/para mí (debería cambiar de amigos). Y de repente, esta amiga invisible inesperada me ha dejado de piedra con una ilustración de mí, para mí. Una ilustración increíble, de un estilo que me encanta, donde se me reconoce perfectamente y que encima viene en un marco de cristal sencillo y bonito (como a mí me gusta).

Y no sólo eso, no sólo esta ilustración me ha hecho caerme de culo, sino que ha incluido unas galletas caseras navideñas (tampoco nadie cocina para mí nunca... decidido, cambio de entorno YA) y corroboro desde aquí, con la boca llena de "cabeza de muñeco de nieve" que están deliciosas; una libreta ilustrada por ella (que necesitaba una para el trabajo y ya la tengo ahí con mucho orgullo) y una carta. ¡AI! Erika, EriMed, eres una persona fascinante y sobre todo tu arte es exquisito. Mil gracias por un regalazo ASÍ.

De invisible nada, podéis conocer más sobre esta artistaza en su
Facebook, Twitter, Web y Blog.

Y aunque no tengo ni portátil (se lo estoy robando a mi novio, jeje), ni réflex, ni náh, he hecho unas fotos unpackaging para que flipéis tanto como yo. Y que conste que aún flipando todo lo que vais a flipar, en persona todavía es más increíble.

P.D.: Dad gracias a la calidad de mi iPhone, sino no hubiese sido capaz de bloguear nada decente.







En serio, EriMed, Erika, amiga, ¡MIL GRACIAS!
Y viendo que eres de Barcelona... cuando quieras un café gratis, ¡ya sabes!
Invita la menda ;)

Edito: Aquí hay una que ya ha cobrado su primera nómina. ¡Hip hip hurra! *confeti*


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