La vie en Noëlle

10 nov. 2016

Socks Haul

¡Hola, hola! Sólo unos días más tarde de hacer pública mi codiciada colección de tazas os traigo una colección aún mayor. Perdón, ¿he dicho colección? Quería decir acumulación. Hoy os quiero presentar mi gran e inacabable montaña de calcetines.



Casualidad (no, para nada); pero todos y cada uno de ellos provienen de Oysho. En algún momento indeterminado de mi efímera vida me convertí en "la chica de los calcetines": ¿No sabes qué regalarme para mi cumpleaños? Calcetines. ¿Voy de compras? Calcetines. ¿Vamos a buscar setas a la montaña? Inexplicablemente volveré con unos calcetines nuevos.



Al igual que con mi debilidad por las tazas quizás debería haber reflexionado que no necesito un millón de calcetines si sólo tengo un par de pies. Uno y dos, no más. Pero para mí cualquier excusa es buena cuando siento "el hambre" de querer unos calcetines nuevos y, creedme, me las he inventado de todos los colores: estos para invierno, estos para verano, estos van mejor para meter el pantalón del pijama por dentro, estos me hacen juego con las zapatillas de ir por casa...



Hace poco me compré un montón de calcetines tobilleros nuevos porque... eran de topitos brillantes y los necesitaba. También me compré calcetines bonitos de deporte... cuando mi único deporte es ir corriendo/rodando al UDON.

Antes de independizarme la proliferación de calcetines llegó a tal punto que mi madre me echaba bronca al ver que volvía con un par nuevo a casa. "¡Pero si tienes mil! ¿Para qué los quieres?"...pero mamá, por favor, míralos... ¡son de un animal que no tengo! Porque esa es otra: mi target "calcetinero" son los calcetines mulliditos de animales. Y ahora que vivo en mi propio piso tengo no uno sino dos cajones de calcetines; uno exclusivo para los animales.



Creo, querido lector, que a partir de aquí empiezas a juzgarme un poco. Para eximir un poco de culpa me remonto a unos párrafos anteriores: ¿Qué le regalamos a Noelia para su cumpleaños o Navidad? Algo que le guste. ¿Qué le gusta? BUM, dos cajones de calcetines. Además con mi mejor amiga tenemos la tradición (y no sé por qué ni cuándo empezó) de regalarnos calcetines de Oysho por Navidad.



Éstos son suyos (sí, es una serpiente con lengua y todo)



¡Y éstos me los trajo desde Corea!



Éstos son regalo de mi novio pero como también es un osito pues meto la foto aquí y me quedo más a gusto que un arbusto.



Si tengo algún cómplice de la droga-calcetín que me esté leyendo sabrá que, cuando un calcetín tiene "orejitas" o alguna parte que le sobresale de manera adorable, la tentación alcanza un nivel desorbitado. Y la única manera de librarse de una tentación es ceder ante ella. No lo digo yo, lo dice Oscar Wilde y a los grandes hay que hacerles caso.





Algunos de los ejemplares de mi zoo particular.

Lo peor es que soy una sensible del copón. Los siguientes calcetines han sido mis favoritos indiscutibles del verano durante años. Tanto... que tienen una "herida" de guerra de tanto usarlos. Y tanto que una vez a mi madre se le cayó uno por el balcón y se me pusieron los ojos vidriosos. Pero la historia no acabó ahí, no fue bajar al entresuelo y reclamar mi calcetín al vecino. NO. Tuve que reclamárselo al gato del vecino. El susodicho encontró que el calcetín estaba secuestrado bajo las zarpas del felino y mira... un drama.



Nótese el paso de la edad y los estragos de la vida en los calcetines más "monos" del mundo.



En fin, por si no ha quedado claro amo los calcetines. Los amo. Me encantan. No sé vivir sin ellos (aunque, paradójicamente, no sé dormir con los calcetines puestos). Tengo tantos calcetines bonitos que no acabaría nunca, ni de fotografiarlos ni de deleitarme en escribirles unas palabritas.



Pero todo tiene un final (incluso mi colección) y aunque hoy sólo he mostrado una breve (sí, breve) representación de los más all-stars quiero cerrar esta maravillosa y cómoda entrada con uno de mis calcetines más sofisticados y brillantes.




Ojalá algunas personas fuesen tan bonitas como mis calcetines.

5 comentarios :

  1. demasiado hacía que no me pasaba por aqui, las últimas entradas me han encantado pero me quedo con ésta última, no solo por lo preciosos que son tus calcetines, sino por el AMOR VERDADERO Y ABSOLUTO con el que escribes sobre ellos, en serio, me han encantado (eso, y tu maravillosa habilidad de hacer fotos bonitas a calcetines jejejeje) Mi máxima obsesión con calcetines fue que TODOS tenían que ser de rayas de colores, ya fueran tobilleros o laaargos hasta la rodilla, no aceptaba unos que tuvieran otro estampado o fueran lisos, o rayas o no entraban en mi armario, con el tiempo he ido haciéndome más flexible, pero las rayas siguen dominando mi cajón.
    Me he enamorado de muchos de los de animales pero unos altos con un estampado navideño me han robado el corazón (creo que subiste la foto a instagram). Desde luego no volveré a pasar por Oysho sin acordarme de ti jajajajaja.

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  2. Mil gracias por tus palabras Elena. Siempre intento escribir con pasión sobre aquello que me chifla :P Y te entiendo perfectamente en el tema "rayado" porque yo tengo innumerables jerseys y camisetas con rayas *_* ¡También me encantan! Espero que te acuerdes mucho de mí en cada Oysho. ¡Un abrazo!

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  3. Los calcetines bonitos me encantan, de hecho me has hecho recordar que yo también tengo calcetines de colores, gorditos, finos, rayados, a rombos, rojos, azules, verdes. Me encantan. Me han dicho en muchas ocasiones que soy como una brujita de lo mucho que me gustan los calcetines a rayas y con colores muy dispares entre sí. Cierto es que, como los últimos calcetines tuyos, también me gustan los lisos y los moteados. ¡Y los gorditos! Ay, los calcetines en los que parece que estás pisando una nube me quedaría a vivir.

    En fin, lo que quería decirte en realidad era que me encantan tus calcetines, que me encantan los calcetines y que ojalá tener más, muchos más, siempre.

    abrazos.

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  4. Como te dije en instagram, creo que mis preferidos son los grises largos con tonos otoñales ^^ Y los de animalitos, POR FAVOR, ¿¡cómo pueden ser tan bonitos!? Yo hasta hace poco no tenía más que calcetines blancos y negros en el cajón, pero un día me compré unos lanosos color chicle y desde entonces siento que no puedo parar, cuando veo la zona de calcetines en una tienda todos me ponen ojitos (no sólo los de animales) y acabo picando...

    Eso sí, a veces lo que me tira para atrás a la hora de comprar más calcetines bonitos es el miedo de que uno pase a un mundo paralelo a través de la lavadora y tenga que dejar el otro solico para siempre jamás. En mi casa pasa mucho, y es muy sad ):


    ¡Un besico!

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  5. Acabo de publicar en Twitter dos tentadoras fotos de hoy, en Oysho: un montón de pares de calcetines SÚPER BONITOS. De animalitos, de rayas, topitos, lisos... ¡DIOS! La perdición. ¡Un súper abrazo a las dos!

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