La vie en Noëlle

4 ene. 2017

Linda



Hoy os quiero hablar de uno de los seres más importantes de mi vida. Es de la familia y a la vez es una gran amiga. Hoy os quiero hablar sobre mi querida Linda y la experiencia de adoptarla.

Ya vine al mundo con un hermano siete años mayor pidiendo un perro. Queríamos un perro, necesitábamos un perro. Al principio todo fueron pájaros, peces, hámster (oh, Mordisquitos...) pero el canino se resistía. No fue hasta hace catorce años que llegó ella.

Yo estaba pasando por un infierno en el colegio, una de las peores épocas de mi vida, y mis padres llegaron a la conclusión de que un fiel amigo me daría un gran chute de ánimos. Fue inesperado incluso para ellos porque un sábado fueron a la perrera del Tibidabo a mirar, sólo a mirar e informarse... y volvieron con Linda.



Linda tenía sólo un año y la habían abandonado en la carretera (lo dedujimos porque tardó años y años en subirse a un coche sin sufrir temblores, llantos  y vómitos). Llegó a casa y mis padres nos dijeron "es la perra de la vecina, Abril, que nos la dejan unos días". Y nos lo creímos... porque es que eran idénticas. Y en el momento en el que dijeron "que no, que es nuestra" mi corazón sufrió un vuelco.

Al parecer dieron una vuelta por la perrera y todos eran preciosos y daban saltos, ladraban o se hacían notar. Pero ella estaba temblando en un rincón y, aunque le ponían la comida en la boca, no probaba bocado. Terminaron de dar la vuelta y ella seguía en la misma posición donde la habían dejado. Mi madre la cogió en brazos y ya no la soltó... y estoy tremendamente agradecida por ello. No sabíamos como llamarla porque fue inesperado y bonito. Estábamos comiendo y mi abuela llamó por teléfono y dijo "¿y si la llamáis Linda?" y, con la boca llena, después de haber escuchado mil propuestas suyas, le dijimos "venga vale" y colgamos.

Y Linda era y es.



Quiero dejar claro desde ya que un perro no es un juguete. Es una responsabilidad. Es parte de la familia, tiene sentimientos y necesidades. Y adoptar es lo más bonito del mundo pero conlleva un plus de responsabilidad del que debéis ser conscientes: un perro abandonado suele tener muchos traumas. Y para superar los traumas requiere cariño y paciencia. Sobre todo paciencia.

Linda se pasó el primer día durmiendo y al segundo ya nos movió la colita nada más despertarnos y supimos entonces que el amor era mutuo. Aún así tardó años en ser más confiada y cariñosa. Superó traumas como lo del coche pero otros fueron irremediables como por ejemplo, si barres cerca de ella, monta en cólera contra la escoba y se intenta defender. Ojalá la persona que le hizo daño a mi perra esté más que comido por los gusanos ahora mismo.

Al principio fue un proceso lento y delicado en el que el aprendizaje tenía que ser especialmente cariñoso. Y creo que la mimamos demasiado porque después se convirtió en la reina absoluta de mi hogar. Es una bolita de amor muy lista que entiende todo lo que le dices. Le gusta dormir, desde siempre, por lo que somos almas gemelas. Y aunque ahora esté jubilada y se dedique exclusivamente a su hobby de dormir y comer antes era un terremoto que jugaba sin parar con sus juguetes (o los míos), me robaba las zapatillas o perseguía palomas por la calle cual bestia desenfrenada.



Ahora que me he independizado y vivo sin ella la echo mucho de menos. Muchísimo. Sobre todo para dormir puesto que era mi mejor compañera de cama. Mis padres la enseñaron a no subirse a la suya pero mi hermano y yo la alojamos como un peluche más. A pesar de que a veces se empujara contra la pared para quitarme espacio, me robase la manta o me despertase por las mañanas asustada por tener un Ewok delante.



Echo de menos que se ponga a mi lado mientras estoy trabajando en el ordenador. Incluso a veces arrastraba con las patitas su manta y se acomodaba. Otras tantas simplemente me la encontraba dormida sobre mis zapatillas.



Y un día me desperté muy malita y tuve que ir al hospital. Y ella no me dejaba ir. Se puso encima mío y al final pasé dos noches ingresada lejos de ella. Y al volver a casa me recibió como siempre: feliz, llorando de felicidad. Besándome, subiéndose encima, saltando... Volver a casa y ver a tu mascota es de las mejores cosas que existen.



Foto del momento en el que no me quería dejar ir.
Por cierto... nótese la calidad malilla de mis antiguos móviles. Sorry.

Concluyo esta entrada perruna con unas fotos más recientes. Linda nunca ha sido fácil de fotografiar: siempre se mueve si la llamas para posar y por lo general tienes que fotografiarla durmiendo. Ahora hace ya un par de años que no ve pero aún así se sube al sofá, pasa del sillón al sofá haciendo equilibrios (alguna vez se ha caído dando volteretas cual artista de circo sin que le pase nada) y se sube a tu silla si estás comiendo.



Apreciad la patita pidiendo caridad.

Es bonita hasta decir basta. Sé que no le queda mucho mucho tiempo por delante pero aún así estoy agradecida de que tenga buena vejez y que un día dormirá tan profundamente en su mantita que ya no se despertará. Que no sufrirá. Y además sé que, de no haberla adoptado, no hubiese sobrevivido ni una semana. Estoy agradecida de haberle dado tanto cariño pero sobre todo le agradezco todo todo y TODO lo que me ha dado ella. Es más de lo que podía desear. Más de lo que merezco.

Los perros son maravillosos.



10 comentarios :

  1. Estoy con los ojos cristalinos leyendo, osea, es que es preciosa y me parece una historia muy bonita. Yo tampoco he tenido perros pero sí he visto lo que son los perros abandonados cuando reciben cariño, y de verdad que espero que más de uno opte por adoptar. Yo tengo claro que si algún día logro tener una casa donde poder tener un perro sin sentirme mal (no les veo en un piso) yo adopto.
    ¡Un besín!

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  2. Me salen las lagrimillas al leer esto. Mi familia nunca ha comprado ningún perro (ni lo haremos), todos los que hemos tenido han sido "dados" o rescatados.
    Hace un año, mi tía (muy muy cercana) adoptó a una pequeña yorkshire a la que llamamos Moka. Moka ya tenía 7 años y se había pasado la vida encerrada en una jaula criando y criando para vender a sus cachorros. Nunca nadie le había dado cariño y todos los cachorros que tenía, se los habían quitado. Desde el momento uno.
    Cuando la adoptamos, teníamos mucho miedo a sus reacciones y todo lo que conllevaba, porque había sido un animal que lo había pasado mal durante mucho mucho tiempo. Nos dimos cuenta de que era muda (tuvo problemas con las cuerdas vocales) y tuvimos que tener mucho más cuidado con ella porque no podía ladrar. A día de hoy, está muy contenta y siempre pidiendo mimos, no se separa de mi tía en ningún momento y es que ella sabe que mi tía la salvó de esa jaula. Todavía tenemos que cuidar porque todos los ruidos le asustan, pero poco a poco es más confiada y ♥

    La verdad es que no entiendo a todos esos que abandonan o maltratan animales (para mí tenerlos encerrados es maltratarlos también). Moka es un amor, y estoy segura de que hay muchísimos más animales que necesitan cariño y que pueden ser una gran compañía.

    (sorry por el parrafón, jo)
    Un abrazo.

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  3. He tenido que limpiarme las lagrimas antes de poder comentar. Tus palabras me llegan al alma, de verdad. El amor por que te da un perrillo no te lo dará nadie nunca, y esto es así, son tan bonitos y fieles y achuchables. Bimbilla fue regalada porque no sabían que hacer con ella, y menos mal que ahora está en casita :)
    muchos besitos nuvi, y para Linda también ♥

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  4. He adorado este post ♥ Cuando éramos pequeñas mi hermana y yo también estábamos locas por tener un perro, pero nunca llegó ): Ahora sigo deseando tener uno, pero desde otra perspectiva, consciente del trabajo que da y toda la responsabilidad que conlleva. Qué suerte tuvo Linda de encontraros, es una perrita preciosa e imagino lo duro que tiene que ser ahora para ti no verla a diario... no conozco de primera mano lo que es ese "amor perruno", pero espero poder hacerlo alguna vez en la vida *-* Adoptar es lo mejor que hay, con tantos perros desesperados por encontrar un hogar no se cómo a la gente se le sigue ocurriendo ir a las tiendas >.<

    ¡Un besote gordo para ti y otro para la linda de Linda!

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  5. A mi también me has dejado con los ojos llorosos *^* recordando irremediablemente a mi primer perro, hace ya bastantes años que un coche nos lo arrebató de forma inesperada, pero oye, aún no soy capaz de hablar de él sin que se me forme un nudo en la garganta, así que entiendo perfectamente el cariño con el que hablas de Linda. Se lo regalaron a mis padres de forma inesperada (una de esas camadas no queridas que muchas veces acaban en el cubo de basura, al menos el dueño de su madre tuvo la decencia de intentar encontrarles hogar a los cachorros...) y fue una sorpresaza para mi hermana y para mi.
    Ahora tenemos 2, uno de ellos adoptado hace dos años, no sabemos ni la edad que tiene, está bastante cieguito y le faltan un montón de piezas dentales de haberse alimentado a saber de qué. Lo rescataron de la calle unas buenas personas que hacen lo que pueden con sus recursos. También tiene un trauma bastante gordo con el coche, por cierto... Ahora Cooper tiene un hogar, una compañera peluda y una familia que le quiere y cuida.

    Hace falta un gran trabajo de concienciación en esta sociedad. Pero poco a poco somos más los que tenemos en cuenta la cantidad de abandonos que hay en España y los que sabemos de donde vienen los perritos adorables de las tiendas y la vida que llevan las hembras que los han parido. Miedo me dan estas fechas...

    Una entrada preciosa (a mi con las mascotas siempre me tocan las fibras sensibles, cuando me independice tendré mínimo 3 perros jejejeje) y me hace muy feliz que le Linda os encontrara y os adoptara ;)

    un besito gordo!

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  6. Ay, me ha entrado un escalofrío de imaginarme a esa preciosidad en la perrera y saber que ella tuvo su final feliz. Es increíble el cariño que dan y cómo son un miembro más de la familia lo que te dan sin esperar nada a cambio, de la manera más desinteresada es... Maravilloso.
    Mi perro también fue adoptado. Una mujer tenía una perra que había tenido cachorros y no podía hacerse cargo de ellos, así que vimos el anuncio de que los regalaba. No quería dinero por ellos, sólo quería encontrarles un hogar donde los quisieran. Aún recuerdo cómo lloraba el día que fuimos a recoger al mío (tardó algo más de una semana en llegar a casa, porque era muy cachorrito y no los querían separar de la madre hasta que aprendieron a comer solos y dejaron de mamar). Y es lo mejor que hemos hecho. El cariño que nos ha dado en estos cinco años que lleva con nosotros no tiene precio.

    Me pasa como a ti, desde que me he independizado, y aunque vivo cerca de mis padres y puedo verle a me uso, echo muchísimo de menos llegar a casa y que salga a recibirme. No me quiero ni imaginar el día que me falte. Por fortuna, aún es joven y le queda mucha vida por delante.

    Abrazo gigante.

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  7. Gracias por compartir vuestro cariño y vuestras historias. Sentir a una mascota como a alguien de la familia es de lo más bonito y me gusta ver que, entre la oscuridad del mundo, hay personas como vosotras que quieren proteger y dar amor a un animal que lo necesita :)

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  8. ¡Qué bonita tu entrada! Me alegro mucho de que haya tantas personas que dan una segunda oportunidad a estos animales que lo han pasado tan mal. Yo tuve un gato que encontramos atrapado en la calle y fue lo mejor que pudimos hacer. Ahora no puedo tener animales, pero tengo claro que en cuanto pueda, voy a regalarle un hogar a alguno.

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  9. Me has hecho llorar lo más grande, no lo he podido evitar. Leerte era verme tan reflejada, no solo por el parecido de Linda con mi Robert, si no por toda la historia.

    Hace 18 años, después de tanto insistir, conseguí el permiso de mi madre para tener un perro. Al igual que tú, estaba pasando la peor racha de mi vida en el colegio, y me sentía tan sola que al final cedieron. Tenía claro que no quería comprarlo. En aquella época el tema de protectoras no era como ahora (básicamente porque ni siquiera teníamos internet), y una buena mujer que se dedicaba a recoger perros abandonados nos invitó a ir a una de sus casas a adoptar uno. Nada más entré en aquella casa llena de perros supe que iba a ser él, una bolita de seis meses que no paraba de saltar y morder todo.

    Se me fue en agosto, con 18 años. Yo soy natural de Sevilla y hace un año me vine a Madrid, y lo peor de todo fue separarme de él. Sabía que no iba a durar mucho más, de hecho hasta al veterinario le costaba creer que hubiese llegado a los 18.
    Pasé las vacaciones en Sevilla hasta mediados de agosto, y me pude despedir de él, porque dos días más tarde de yo venirme a Madrid nos dejó. Cuando era más pequeñito solía acurrucarse entre mis piernas, y el último día que pasé allí lo volvió a hacer,llevaba años sin hacerlo. Yo ya sabía que era la última vez que lo iba a ver, pero supongo que no quería hacerme a la idea.

    Un mes más tarde, en septiembre, me enteré oficialmente de que ya no estaba. Tenía exámenes y mi familia no quiso decirme nada. Tampoco fue necesario que dijeran las palabras exactas, yo ya lo sabía, porque noté ese vacío.

    Solo la gente como tú que ha tenido un animal sabe y sabrá lo que es perderlo. A mi mucha gente me dice: es solo un perro. De hecho, ir a trabajar al día siguiente no fue nada fácil, no podía parar de llorar y de sentir aquel dolor.
    A mí Robert, al igual que seguro te pasó a ti con Linda, me ha dado más que muchas personas, y me ha salvado tantas veces que todo lo que le he podido dar en 18 años no está compensado con lo que él me ha dado a mí.
    Muchas gracias por esta entrada (aunque la escribieras hace algún tiempo y yo aún no te conociese), creo que necesitaba leer algo así en este momento de mi vida :_)

    (Siento todo el tocho, es que me he emocionado tanto que necesitaba soltarlo). Gracias otra vez.

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    1. Gracias a ti por abrazarme con tu historia. Nunca podremos estar preparados para despedirnos de esos seres queridos tan desinteresados y cariñosos como lo son las mascotas. Te abrazo infinito.

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