La vie en Noëlle

2 mar. 2017

Familia cactil



¡Hola, hola! Lo prometí en la entrada de ayer así que, ¡aquí estoy! Hoy os traigo la opción que casi gana la encuesta sobre la próxima entrada. Estaban tan igualadas que no podía hacer esperar más a los votantes de "Familia cactil". Va por vosotros, amantes de los cactus.

Hoy os presento a mi familia cactil. Probablemente os pareceré una friki loca de los cactus (en vez de los gatos) pero... bueno, lo admito, lo soy. Y no tengo ningún problema con ello. Amo los cactus desde que tengo uso de razón (en esta entrada os pudisteis percatar de ello) y he tenido cactus a lo largo de mi vida. Sí, alguna vez se me ha muerto la planta más fácil de cuidar del mundo. No juzguéis.

Desde que vivimos juntos, À. y yo hemos tenido varias plantas (carnívoras incluidas que han aguantado vivas muchos meses hasta llegar el frío) pero sobre todo tenemos cactus. Actualmente hemos acumulado la friolera de ocho pequeños (y no tan pequeños) punzantes amigos.



Tres están en el balcón, dos en el salón, uno en la cocina y otros dos en el estudio. Cada uno tiene su pequeña historia de cómo llegaron a nuestro hogar. Y cada uno, por supuesto, tiene nombre. Ya que soy la loca de los cactus lo soy bien merecidamente.



Primera fila, de izquierda a derecha: Teriyaki, Popcorn y Piña. Teriyaki y Piña los compramos en Ikea, en una de esas visitas irremediables cuando estás de mudanza y "Oh, vamos muy cargados pero me he enamorado de este cactus y...". Popcorn es de sólo hace unas semanas y es el cactus de "mejórate" por parte de À. cuando estuve malita.

Segunda fila: Mor, Peach y Pepper. Mor fue un regalo de cumpleaños, lo visteis llegar aquí. Es nuestro único cactus con flores y es precioso. Peach es hermano de Piña, los compramos a la vez y Pepper es mi ojito derecho porque está al lado de mi Mac, en el estudio (realmente sería "ojito izquierdo" porque lo tengo a la izquierda).

Y tercera fila, los dos peques: Wasabi y Pepi (de Pepino). Son los cactus pequeños "currantes". Wasabi lo compró À. en el trabajo (apareció un vendedor de cactus ambulante, o algo así, y él es igual de cactus-loco que yo y no se pudo resistir) y Pepi fue un regalo de mi suegra y hasta hace unos meses estaba en la mesa de trabajo de À. Ahora está en su mesa del estudio, en casita.



Y ésta es nuestra pequeña familia verde y con pinchos que da vida a nuestro hogar.
¿Creéis que tenemos suficientes? Yo tampoco.

Últimamente mis proyectos ilustrativos (y no tan ilustrativos, por ahora secretos) tienen que ver con los cactus. Porque las obsesiones hay que llevarlas al límite o no lo son. Podéis ver esas esporádicas creaciones en #Twitter o #Instagram.

Au revoir!

2 comentarios :

  1. ¡¡Me encanta tu familia cactil!!
    Yo hace años tuve uno aquí conmigo en mi habitación, y a veces me embobaba mirándolo y todo, pero llevo demasiado tiempo sin tener (desde que tengo gatas casualmente, porque no me fío de ellas).
    Creo que va siendo hora de animarse y ver qué tal se llevan las felinas con ellos :)

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  2. ¡Pensaba que era la única que ponía nombres a las plantas! Me encanta tu gran familia, yo tengo un cactus mediano pariente de Pepi, se llama Pepinillo y de momento está solico, aunque no descarto traerle un hermano en mi próxima visita a Ikea xD

    ¡Besotes!

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