La vie en Noëlle

7 sept. 2018

Ficus



Por fin ha llegado el día de dedicar la primera de muchas entradas a mi pequeño, a mi Ficus; y qué mejor estreno para él en este rincón que el día en el que cumple 6 meses de vida. Hoy quiero hablaros abiertamente (sin maquillar la realidad) de la decisión de tener perro y de cómo Ficus llegó a nuestras vidas para bendecirlas ya por siempre.

Intentaré que, pese a los detalles y reflexiones que me gustaría plasmar en este espacio, el contenido quede lo más compacto posible para que no sea una entrada ni larga ni aburrida. Aunque podéis hacer scroll directamente para admirar lo fotogénico que es mi pequeño, no os voy a juzgar.

Empezaré por el principio: Àlex, mi novio. À es de esa clase de persona que nunca piensa en sí misma a la hora de darse un capricho. Él es feliz con lo que tiene, feliz de verdad, con cosas sencillas y detalles del día a día; pero si tenía una espina clavada en lo más profundo de su alma esa espina tenía forma de perro. 28 años deseando compartir su vida con un fiel amigo canino, 28 años de espera. Su primer amigo peludo se llamaba Roc, el perro de su abuela, mezcla de labrador con pastor alemán. À tenía 10 añitos y se despidió de ese primer amigo que le enamoró, irremediablemente, de los perros. Desde entonces los únicos lametones han sido pasajeros, de visita, excepto a mi pequeña Linda que sí pudo disfrutar más diariamente de su presencia durante cuatro años.

À tenía claro que tendría perro, lo quería con todas sus fuerzas. Pero también tenía claro que su gran (a veces demasiado) sentido de la responsabilidad le impedía tenerlo de cualquier manera. Las circunstancias tenían que acompañar y ser favorables porque un perro no es un complemento que vayas a tener un par de años y ya. Un perro es una responsabilidad que, si tienes mucha suerte, puede durar unos quince años. Y las necesidades de un perro no son las mismas durante su juventud y ya bien entrada la vejez. Se necesita una preparación mental y sobre todo económica para ser consciente de que tienes una vida (una que vale millones) en tus manos.

Teniendo esto tan claro se limitaba a soñar en voz alta, y su sueño de pequeño (ése que se suele quedar frustrado) era un golden retriever. O también conocido como "el perro de Scotex". Ay, ¿y quién no ha soñado con un perrito blanco y esponjoso?. Tenía claro incluso el nombre: Ficus. Y yo en 2014 le regalé una plaquita plateada con su número de móvil y el nombre de Ficus porque semejante momento de creatividad tenía que quedar patente. Pero no sólo le regalé la plaquita sino también un compromiso, una promesa: "nuestro primer perro juntos será el que siempre habías soñado".

Y entonces llegamos a 2018. Las cosas fluyen, van bien: trabajo estable, coche nuevo y la vida sigue. Y de repente asalta la pregunta: ¿a qué estamos esperando? Pese a llevar más de 2 años y medio independizados y viviendo juntos seguíamos posponiendo formar una familia por esa sobredosis de responsabilidad que nos caracteriza. 2018 estaba siendo un año estupendo por lo que le propuse lo siguiente: "¿y si lo elevamos a la perfección?". Ah, pero faltaba un último escollo: la casera. En el contrato no especificaba nada en cuanto a mascotas pero... quién sabe. Aún recuerdo el whatsapp cargado de exclamaciones que acompañaba a la captura de pantalla con la luz verde de la casera: "¡Por supuesto! ¡Adelante! ¡Me encantan los perros!". Era la señal que faltaba, íbamos a hacerlo.

Fue todo tan deprisa que aún ahora me da vértigo. En parte teníamos claro lo que queríamos: macho, porque mi princesa siempre será ella, y cachorro porque así nos preparaba para la aventura de ser padres. Fuimos muy conscientes de nuestras cualidades y limitaciones: trabajamos los dos, yo a media jornada. El animal debería quedarse solo en casa toda la mañana de lunes a viernes, por lo que estábamos preparados mentalmente para descubrirnos regalitos a la vuelta hasta que terminase de adaptarse. Por otro lado, encontrar un cachorro que "necesitase" un hogar de la raza más popular y querida por el ser humano era misión imposible

Me empezaron a entrar sudores fríos, os lo confieso. El día antes la euforia se mezcló con el miedo, el pánico a pensar que me lloverían insultos por "comprar" en vez de adoptar a cualquier perro de cualquier raza. Y de hecho, algo hubo, pero prefiero olvidarlo. Egoístamente lo mejor de esta experiencia es que no se ha parecido en nada a la de Linda (que fue adoptada de la perrera del Tibidabo). Digo egoístamente porque aún la echo tanto de menos que, de haber pasado por un proceso similar, me hubiese costado todavía más separar ese concepto de "reemplazo" que sufrimos los que hemos perdido a una mascota y al cabo de un tiempo tenemos otra. Como persona que adoptó os animo y animaré siempre a adoptar, pero tampoco podemos obviar los retos añadidos que suponen y para los que no todo el mundo reúnen las circunstancias y/o requisitos: traumas, miedos, estrés. De la misma manera os agradecería que no difundieses información falsa que, vale, intenta alentar a la adopción pero no es cierta: adoptar no es "gratis", no en todas partes (hay tasas). Y aunque lo fuese, y por favor tenedlo súper presente: vais a tener que invertir dinero. Sobre todo al principio. No es un gasto excesivo pero sí que son cientos de euros: vacunas, desparasitaciones, pipetas, collar anti-pulgas (cosas fundamentales) y el chip, entre mil cosas más.

Sinceramente me pongo mala, muy mala, cuando sé de gente con economía precaria aumentando la familia con una mascota (aunque sea un hamster). Está genial que queráis colmar de amor a un ser que lo necesita, pero sed responsables y conscientes de que de amor no vivimos ningún ser. Y para darle pienso del Mercadona a un perro nunca tengáis perro, así os lo digo.

Igualmente (y ya termino con las reflexiones sobre adopción y demás), el problema no es comprar o adoptar. El problema es, como siempre, las leyes absurdas de este país. Apenas hay penalización por maltrato y abandono animal y éstos siguen siendo considerados "objetos" de cara a la justicia. ¡Objetos! Podemos adoptar todos y cada uno de nosotros a una mascota que por contrapartida entrarán en la protectora otras más, pero esto es por no imponer unos mínimos legales que protejan a estos seres tan vulnerables. Que te multen por cada día que tardas en colocar el chip a tu mascota (pero multas que duelan de verdad, que el bolsillo es lo que más pica a cualquier ciudadano), que hablemos de penas de cárcel en los casos extremos de maltrato demostrado y abandono premeditado. Mientras no cambien las leyes, siempre que vuestras circunstancias sean favorables, adoptad. Dadle una oportunidad por más que requiera un extra de tiempo y esfuerzo. Pero en caso de buscar un perro en concreto, una raza, ya sea por terapia, alergias, estética o capricho... no compréis a cualquiera.

Y aquí es donde reanudo mi historia con Ficus. Como ya he dicho antes todo fue muy precipitado pero porque rápidamente descartamos una de las vías. Si buscas "cachorros de Golden Retriever Barcelona" te salen anuncios para dar y regalar de camadas supuestamente "profesionales". Sólo con ver el precio (que claro, prometiéndote vacunas y todo en regla parece tentador) ya puedes augurar que algo falla. Nos pusimos en contacto con varios anuncios y nos enviaron fotos: ambiente oscuro (interior, no exterior), papeles y corcho en el suelo (típicos de tienda de animal)... podría haber pensado "Dios, salvo a ese pobre animal de ese estado", pero es que eso es alimentar al puto demonio. A esa clase de negocios que dicen ser profesionales no les deis ni un euro, por favor. 

Teniendo descartado esa clase de anuncios y tiendas de animales sólo quedaba un camino: un criadero profesional. Pero profesional de verdad, digo. Nada más entrar en su página web me maravilló: campo, naturaleza, perros sueltos (ni una sola correa), logos y certificados a pie de página... y mucha, mucha información. Desde la historia del centro hasta la vida y obra de los padres de cada camada. Busqué reseñas y eran altamente positivas, incluso una de ellas incluía una foto y la breve historia de cómo la perrita que cogieron de allí (después de ser entrenada como perra de terapia) había ayudado a un niño con autismo a que empezara a hablar. Nos pusimos en contacto y concertamos visita el domingo ya siendo realistas con el precio: un cachorro de Golden Retriever son 1.000 euros.

Para que os hagáis una idea, es el doble o casi el triple de lo que cuesta en esos "anuncios del demonio". Claro, 1.000 euros no los abandonas tan fácilmente cuando ups, me aburres. 1.000 euros van de la mano de cuidados muy específicos, éticos y legales (dentro del camino que aún le falta por recorrer a la legislación de mascotas). Aunque nos dolía en los ahorros fuimos firmes: o es así, o no es. Y llegó el 17 de junio en el que conocimos a Ficus.

El lugar en persona era todavía más bonito, parecía un cámping para perros. Los patios estaban llenos de juguetes y pese a la cantidad de perros no había ni una sola caca en el suelo. Ni una. Estaba todo impoluto y sin olores, lo cual ya es señal de que se implican en estar ahí 24/7. Para acceder a la zona de cachorros tuvimos que desinfectarnos las suelas de los zapatos pisando un cojín impregnado de una mezcla de agua y jabón (y algo más, imagino) que acababan de preparar. Nos acercamos a las jaulitas mientras el dueño nos explicaba que, como nos había dicho vía email, quedaban tres machos: dos hermanos de una camada y uno...

Uno que resultó ser nuestro Ficus.



De repente nos dijo que "ése os lo daría a mitad de precio". Nos asustamos, dijimos "¿pero qué le pasa?". Al parecer Ficus nació con una pequeña malformación: la mordida de la mandíbula le cierra del revés. Vamos, que los dientes inferiores quedan por encima de los superiores al cerrar la boca. Os lo ilustro con una foto a continuación.



Seguimos preocupados y haciendo preguntas: "¿pero le duele? ¿le impide hacer vida normal? ¿necesitará cirugía?" y la respuesta es que no, no. "Si además mirad lo hermoso que está, come que no veas" (y es cierto). Simplemente es un "defecto estético", pero claro, la gente que busca razas suele apuntarse a concursos (con premios en metálico) de mirad qué guapo está mi perro y qué bien enseñado. Sólo por tener la mandíbula así está descalificado directamente, los jueces es lo primero que miran. Nos dijo, ¿queréis que lo saque, estáis con él y os lo pensáis? Y nosotros que por supuesto, aunque sólo con compartir una mirada lo tuvimos claro.

Ficus era el último que quedaba de sus hermanos porque (me gusta creer en el destino) se habían juntado todos los factores para esperarnos hasta ese día. Tenía un defecto, tenía también la punta de la cola rota (luego hemos descubierto que seguramente se la ha roto él mismo jugando porque es un bruto y a veces se la muerde) y además la segunda vacuna le hizo reacción, ergo herida, ergo no sale del centro hasta que esté perfectamente curado. Así que llegó a nosotros, "más barato", y siendo el mejor perro del mundo.

"Pero no podrá competir en concursos" nos recordó. Yo ya, con la voz un poco tocadita por la emoción, dije "¡pero si sólo queremos quererlo y tenerlo en casita!". Y tras el papeleo, los primeros abrazos y una buena vomitona en el coche encima de su nueva madre... llegó a casa.



Con unos 12 kilitos, las patas súper largas y su pelo de peluche podíamos decir que "tenemos perro". Los primeros días fueron una auténtica montaña rusa de sentimientos, la mayoría buenos. Le llevamos al veterinario para una primera revisión, la última vez que entré en esa consulta fue para ver cómo se dormía mi Linda en mis brazos. Vi a mi pequeño de 3 meses subido en la misma mesa metálica donde me despedí de mi pequeña de 16 años (15 con nosotros) y... uah. Es difícil hablar mucho de ello, la verdad. No hay nada que me haya hecho ser tan consciente del paso de la vida, de los abuelos que se van y los bebés que llegan al mundo...

El reconocimiento fue perfecto y los primeros días... pues un caos, como cualquier llegada de bebé al mundo. No sólo él tenía que adaptarse a nosotros y a su nueva casa sino que nosotros teníamos que adaptarnos a dejar de ser sólo dos y a tener una responsabilidad tan grande encima. Ahora que en 10 días cumpliremos 3 meses como familia echamos la vista atrás y vemos tanta evolución (en todos nosotros) y tanto aprendizaje que, no temáis, plasmaré todo lo aprendido (y todos los errores) en una futura entrada sobre cómo adiestrar a un cachorro.



Mirad qué pestañas rubias, por favor.



¿Y cómo es Ficus? Pues le podéis seguir la pista por su Twitter y su Instagram (porque soy esa clase de friki) para que os hagáis una idea, pero es una maravilla. Es bueno a rabiar, ni siquiera en su temprana etapa de cachorro nos ha llegado a mordisquear los tobillos. Nada, cero. Ha hecho travesuras, por supuesto, y se ha meado en casa que da gusto (una vez llegó a mearse tres veces en una hora, sin exagerar). Pero cada día es más adulto, más guapo, más cariñoso, más listo... y el control de la vejiga es prácticamente perfecto. Le falta controlar la energía cachorril que desprende por cada uno de sus poros cada vez que baja a la calle y se cree el rey de la pista. ¿Por lo demás? Es un peluche con latido de corazón. Increíble. Todo lo bueno que diga de él es poco (quizás me ciega el amor de madre, pero sssh). De hecho lo que más nos atraía de la raza es su archiconocida personalidad afable y familiar. No sé si irá en sus genes pero Ficus es el ser más manso de la faz terrestre.



A nivel personal me ha ayudado muchísimo, me ha curado por dentro. Me ha obligado a enfrentarme a una fobia social que me tenía encerrada en mí misma (os podéis imaginar que con semejante preciosidad de perro lo de que se acerquen desconocidos a dialogar es el pan de cada día). Me hace olvidar los problemas en el umbral de la puerta cuando me saluda con el primer juguete que encuentra en la boca. Os prometo que lo hace (desde hace dos semanas y no sé bien por qué): te recibe perdiendo el culo por mover la colita y con una de sus pertenencias en la boca. Una vez me vino a saludar con su cama. ¡Con su cama! (la que ya se le ha quedado pequeña). Y todos los segundos valen más la pena desde que está él y le damos tanto los buenos días como las buenas noches.

¿Y Àlex? Deberíais verle el brillo en los ojos. Nada me hace más feliz que verle feliz.



Más cositas sobre Ficus: es un modelo profesional. Oye, que yo no había visto nada semejante, le gustan las cámaras. Se queda quieto, posa. Es bastante fácil conseguir una buena instantánea de él (además de que es muy fotogénico... y cuando no pues saca unos memes excelentes). Le gusta dormir en el lavabo, pero esto va más allá de que las baldosas estén frescas (porque también tiene una colcha refrigerada sobre la cama), creemos que es porque le gusta tener su habitáculo, su lugar estrechito  e íntimo para él. A veces se lleva juguetes, su toalla favorita... todo el piso se ha convertido en su palacio. Afortunadamente entiende bien los "no" y su lado rebelde es minúsculo frente a sus ganas por tener una convivencia agradable. ¡Y es tan listo! Sabe sentarse (seu), quedarse quieto (quiet), dar la patita ("poteta", lo aprendió con sólo 3 repeticiones, lo juro) y la otra patita (l'altra!), tumbarse (a terra) y hacerse el muerto (¡MUERTO!). Ahora también sabe buscar (y jugamos mucho con ello) y traer, aunque no da las cosas a la primera todavía; y está aprendiendo a saludar (que es como dar la patita pero más arriba). Le gusta mucho el contacto físico y si estás cerca, créeme, tendrá la necesidad de ponerte la patita encima (¡mínimo!). Ah, y sí, por alguna razón le solemos hablar en catalán, sobre todo las órdenes. Bueno la razón es que el catalán suena dulce que te cagas y sale muy natural ser cariñoso con los "niños pequeños" en ese idioma.



4 meses (y bostezando)



5 meses y medio (¡mirad qué dientes!)

Ay, cada día está más grande y más guapo. Ahora, con sus 6 meses, pesa más de 22 kilos y su carita empieza a ser la de un adulto. ¡Está tan guapo! Traed un mocho que he llenado el blog de babas. Por cierto, le suelen confundir con una hembra. Imagino que es porque tiene aspecto de leona.



¡Mirad cómo juega el pequeño osito polar!

En el barrio ya es un fenómeno: le conocen camareros de terrazas, vecinos de la escalera (que no se habían dado ni cuenta de que vivíamos ahí aunque llevamos más de dos años ohDiosmío), gente del barrio que le hace fotos... Y su veterinario se lo come a besos cuando le ve. Es que, sinceramente, hemos sido muy afortunados de tenerle. Somos unos privilegiados.



¡Espero que os haya gustado esta entrada y conocer a Ficus! Como ya os he dicho, hablaremos mucho más sobre perros, mascotas, adiestramiento, nutrición, pautas, psicología canina... todo lo que he aprendido (y lo que me queda por aprender) después de tantos años con un fiel amigo al lado. Si sois de Cataluña y estáis interesados en los Retriever y queréis más información del sitio al que fuimos podéis consultarme mediante el formulario de contacto. (Si no digo abiertamente el nombre del sitio es por mantener cierta discreción sobre un lugar al que nos gusta ir de vez en cuando con el peque).

¡No os olvidéis de seguirle en Twitter e Instagram
También os recuerdo que podéis seguir este blog para no perderos ninguna entrada.

¿Qué opináis sobre el pequeño de la familia? ¿Tenéis perro, habéis tenido u os gustaría tener? ¡Contadme vuestras historias caninas! 

22 comentarios :

  1. ¡ME MUERO DE AMOR!

    Es que no puede ser más bonito y no me puede parecer más tierna la manera de contar la historia. Me encanta la ilusión que transmites y el realismo con el que cuentas todo, me parece que la forma que tuviste de hacer todo el proceso y las decisiones que tomaste fueron tan inteligentes y meditadas que es imposible criticar nada. Además, que es tu vida y ya está.

    Espero seguir viendo cómo crece Ficus y ver vuestra familia tan feliz.

    ¡Un beso!

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    1. ¡Muchas gracias bonita! Me alegra comprobar que (más o menos) supe explicarme bien porque tenía tanto que decir y a la vez tantas ganas de ser "breve"... En fin, que no hay nada como una dosis honesta de realismo (al menos para mí, que no me gusta disfrazar la realidad ni siquiera en internet). ¡Gracias por pasarte amor! ¡Un besito!

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  2. Pero qqu bonito que es Ficus. Habéis tenido mucha suerte y él con vosotros.

    Un saludo enorme de la tía de Madrid.

    😘

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  3. ¡Pero que bonito es! Y en pedazo de familia a ido a parar <3.
    Me encanta leer a personas que son responsables para con sus mascotas, y sobre todo, hiperresponsables a la hora de conseguir un perro.
    En mi caso, siempre me he criado con animales (gatos, perros, conejos...), siempre estaban en casa de mi abuela, que al estar al lado prácticamente de la mia - en los pueblos ya se sabe -, me pasaba el día en su casa y eran un poco de toda la familia.
    El primer perrito que tuve como tal en mi casa, fue una de las crías que la perra de mi vecina tuvo por "accidente". Un mil leches vaya, vete a saber que raza era, pero era guapísimo (a la gente le llamaba la atención, era muy bonito), y bueno y dócil como el solo. Por desgracia, a los 6 años o así de tenerle "desapareció" (creemos que nos lo robaron). A pesar de que llevaba chip, de declararle en el veterinario como desaparecido, que este diera el aviso a todas las perreras, ir nosotros también a buscarle, preguntar en refugios... No volvimos a saber de él. Fue horrible.
    Después vino el niño mimado que tenemos ahora, de un refugio y era cachorro. Asustandisimo y con algún trauma. Pero con paciencia, dandole sus tiempos y mucho amor se adaptó de maravilla, y ya tiene 8 añitos. Totalmente de acuerdo en que adoptar es una responsabilidad y no es para todo el mundo, si bien los perros suelen adaptarse rápido si llegan a un buen hogar, algunos pueden tener una historia muy dura detrás y necesitan su tiempo y sus cuidados para recuperarse.
    Aquí en mi comunidad cuando adoptas un perrito te lo entregan desparasitado, vacunado, con chip y, si no es muy pequeño, castrado. Se paga unos 100€ (depende del sitio puede ser un poco más), que, siendo realistas, con los gastos veterinarios, esta muy bien pagar solo eso y tener cubiertos los primeros gastos médicos.
    Y como bien dices: LOS PRIMEROS. Que el perro después tiene que comer (y al mío, muy señorito él, solo le gusta 1 tipo de pienso, no le des otro, tiene que ser ESE), necesita sus juguetes y por supuesto su atención medica cuando sea necesaria y su visita anual al vet.
    ¡Ya paro con el tocho!. Espero ver muchas más entradas de esta preciosidad.

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    1. ¡Muchas gracias Cat! Sobre todo mil gracias por compartir tus historias. Siento mucho ese perrito que desapareció... es que realmente hay mucha impunidad en estos temas y es muy frustrante porque... ¡es un miembro de tu familia!. En Cataluña, en dos protectoras que he estado (una para Linda y otra para el perro de un amigo) los gastos fueron eso, unos 100 euros. Me ha gustado mucho leerte y sentirme respaldada porque a veces me siento un poco aplastasueños con mi dosis de realidad y la hiperresponsabilidad, pero no me gusta que se venda la idea de que adoptar es la solución "fácil y GRATIS" para satisfacer las ganas de tener perro. Adoptar, si me apuras, tiene que ser con todavía más responsabilidad ya que por el bien del animal (y de los cambios que ha sufrido) no puedes darte por vencido a la primera vez que se defiende de la escoba con mordiscos asustadizos o se mea/caga/vomita de miedo ante situaciones tan normales como ir en coche. En fin, que gracias infinitas por tus palabras. ¡Espero leerte por aquí en las próximas entregas sobre "mundo animal"! ¡Un abrazo enorme!

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  4. Hacéis una familia tan preciosa 😍... Y Ficus es todo un galán de lo guapo que esta, normal que tenga a todo el mundo enamorado, con esos ojazos.
    Me alegra mucho saber que hay sitios como ese centro que cuidan bien a los perros, dónde tienen una buena vida hasta que se van con una familia.
    Estoy impaciente por leer mas post sobre perros.
    ¡Besos!

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    1. ¡Muchas gracias Alba! ¡Sí! Me tiene totalmente enamorada con sus ojos. Le llamo "olivitas negras". ¡Es que son tan redonditos y brillantes! ¡Me muero! Espero que te gusten las siguientes entradas sobre Ficus y sobre educación y adiestramiento. ¡Un besito!

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  5. ¡Hola preciosa!
    Te diría que no sabes las ganas de leer este post pero lo cierto es que sí lo sabes.
    Creo que no hay forma de explicar mejor tu punto de vista, lo hemos hablado mil veces y estoy tan tan tan de acuerdo contigo sobre cómo deberían cambiar las leyes contra el maltrato animal en este país... es casi la verdadera raíz del problema, de la saturación que viven perreras, protectoras y asociaciones, pero mientras salga GRATIS dejar en una gasolinera al perro que ya no soportas porque no has sabido educarle, porque suelta muchos pelos o porque, ay nos vamos de vacaciones y claro, no podemos ir con el perro cargado...
    En fin... es que para empezar no me cabe en la puta cabeza que puedas bajar del coche a un animal con el que has convivido, cerrar la puerta y largarte... ARGHHH

    Sobre todo la responsabilidad ante los gastos y el sacrificio que es tener un ser vivo que puede vivir hasta 18 años. Yo me muero por tener una mascota pero siendo realista ahora NO es el momento y le querría como nadie, pero de amor no se puede mantener un animal por mucho que me duela.

    Por otro lado, centrándonos es el verdadero protagonista de esta entrada, Ficus, ay Ficus que más voy a decirle si es que me lo como a través de la pantalla (ya te dije; esos primeros planos en detalle, OMG qué bonito) y es que estoy tan feliz de que estéis juntos, tengo tantas ganas de verle crecer ¡que ya ha crecido muchísimo, qué bolita y que adolescente está ahora, por Merlín!

    La ternura que desprendes al hablar de él es infinita, verdadera madre orgullosa de su bebé. Estoy deseando leer sobre el aprendizaje y todo lo que tienes en mente.

    ¡Un besazo enorme a la familia entera, que sois verdadero amor!

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    1. ¡AMOR! Te entiendo tanto... nunca dejo de preguntarme cómo puede vivir alguien después de abandonar a un perro. Cómo pueden AGUANTAR estar dentro de su propia cabeza. Claro que para mí es algo impensable y para otros no es más que... en fin, no sé ni decirlo. Me niego a estar cerca (ni siquiera a dialogar) con alguien capaz de hacer algo así porque sinceramente dice muchísimo de cómo es (y lo que puede llegar a hacer con cualquiera). Aprovecho el comentario para darte las gracias, otra vez, por hablar conmigo aquel "día antes de Ficus" en el que tenía tantas dudas y dolores de cabeza. Gracias por estar, tanto en temas perrunos como en otros. Tengo muchas ganas de darte un achuchón y de que Ficus te salte encima entusiasmado (pido disculpas de antemano por esto, estamos intentando corregirle el tema de los saltos jajaja). ¡BESITOS!

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  6. Ayyy yo estoy totalmente en contra de las tiendas y criaderos, pero al menos me alegra ver que el proceso fuera algo tan meditado y sin las tonterías de rechazar a un animal porque esté "defectuoso" (¿estamos locos o qué?). Que esperasteis al momento ideal para aumentar la familia en vez de hacerlo por capricho aun sin tener los medios suficientes.

    Estoy de acuerdo en que deberían aumentar los castigos por abandono y maltrato, porque es algo que sale gratis y es que no lo entiendo. ¿Cómo puede ser que decidas hacerte cargo de un animal,luego lo abandones en una gasolinera y no pase nada? En las protectoras luego no damos a basto...

    Y ahora hablando del REY de la entrada, que es el perro más bonito que hay: ¿cómo puede ser tan fotogénico? ¿hola? No me extraña que sea la sensación del barrio, es que POR FAVOR. Dan unas ganas tremendas de llenarlo de mimos, ojalá poder verlo algún día <3

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    1. ¡Gracias bonita! ¡Faltaría más! (rechazar a semejante bombón), de la misma manera que ya ves que aquel lugar ni se planteaba "deshacerse" de un ejemplar """defectuoso"""; que cuando leo estos "difusión por favor o sino lo sacrifican" se me encoge todo (además de que es ilegal sacrificar a un animal sano, pero BUENO). No sé qué medidas se pueden tomar para que este maldito país empiece a ponerse las pilas en cuanto a derecho animal, a veces parece que avanzamos en algunos temas y luego sigue saliendo gratis maltratar y abandonar. En fin. Y sí, aquí el pequeño (gran) rey es fotogénico y guapo hasta decir basta. ¡Me lo como a besitos! ¡Gracias por pasarte bonita! ¡Un beso!

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  7. AY AY AY, LA DESEADA ENTRADA SOBRE FICUS 💛

    Qué post más completo, real y tierno. Me encanta tu manera de escribir y transmitir :)

    Gracias por explicar de esta forma la decisión que tomasteis con respecto a comprar a Ficus; pese a no estar de acuerdo con tiendas y criaderos... Has explicado muy bien, con razonamiento y sentido común el porqué de vuestra decisión; y aunque no tengas la obligación de dar explicaciones de nada (¡faltaría más!), te lo agradezco porque me has dado un punto de vista diferente. Lo que me alegra es saber que pese a su "defecto" vosotros decidisteis quedaros con él; así que dentro de lo malo... habéis hecho bien.

    Es un perro precioso, pero precioso precioso. Cada vez que veo una foto suya me dan ganas de correr a Barcelona para abrazarlo. Tiene pinta de ser como muy esponjoso :)

    Sois una familia preciosa 💛

    Un abrazote, reina.

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    1. ¡Muchas gracias Lei! Sé que no tenía ninguna obligación de dar tantos detalles (y bien podría haberme inventado una historia heroica porque esto es internet y los bulos son el pan de cada día), pero me gusta ser honesta en cualquier ámbito de mi vida y esto no podía ser menos. Necesitaba explicar cómo me sentí durante el proceso y cómo prioricé unas cosas sobre otras debido a las circunstancias. Sé que tener gustos por ciertas razas no es algo que vaya a desaparecer y que la única manera de frenar el abandono es imponiendo ley y castigos y no a base de adoptarlos a todos... así que con esas dosis de realidad espero que si alguien tiene ilusión por un cachorro y/o una raza en concreto sea consciente y responsable con esa decisión. Los "negocios clandestinos" responden a las necesidades del mercado y como consumidores (de lo que sea) debemos ser responsables y "ahorrar" en otras cosas, no en vidas. (De la misma manera espero que nadie lleve a sus mascotas a veterinarios sin licencia, que no les suministren medicamentos sin receta o lo que comentaba también respecto al pienso barato de Mercadona... Nada de eso, por favor). Gracias por tus palabras y por los mimos hacia Ficus, ¡un abrazo!

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  8. ¡Qué ganasle tenía a este post! <3 Me ha encantado leer sobre vuestra decisión y he aprendido un montón de cosas que no sabía sobre las distintas opciones a la hora de traer un amigo perruno a casa, así que ¡gracias! Yo en general suelo posicionarme en contra de las tiendas de animales... pero los criaderos, siempre que sean profesionales y respeten los derechos de los animales, me parecen muy buena opción si buscas una raza de perro en concreto. Sin duda, la clave es la información y evitar como dices alimentar sitios donde los animales se tratan como objetos (tiendas de mascotas).

    ¡Y qué decir de Ficus! Es precioso a rabiar, ¡entran ganas de abrachucharlo! Estoy deseando seguir sus pasitos a través de tus post. Y me he sentido bastante identificada con Á; en mi caso deseo tener un gatete desde que tengo uso de memoria... pero aún no se han dado las circunstancias propicias. También tengo pensado el nombre y espero algún día no muy lejano poder utilizarlo ^^

    ¡Un besote grande!

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    1. ¡Hola bonita! ¡Gracias por pasarte (y por el abrachuchón para Ficus)! Estoy totalmente de acuerdo: la clave es estar informado y tener cierta responsabilidad ética para con tus decisiones. Por muy tentador que sea que a priori "es lo mismo pero más barato" no hay que alimentar, jamás, al demonio. Que la única opción viable sea unas garantías sanitarias y unos cuidados amorosos (el dueño y una trabajadora se comieron a besos a Ficus antes de que nos lo lleváramos); gente que no sólo está acostumbrada a trabajar con animales sino que les apasiona ese trabajo y tienen la paciencia y el cariño que requiere un perro (y más un cachorro). Espero que un día de estos consigas ese gatete con el que sueñas, ¡sé que te harás súper responsable de él y que lo cuidarás entre algodones! ¡Un besito!

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  9. Me paso un poco tarde (sorry), pero qué entrada tan bonita.
    La verdad es que los animales son una alegría enorme pero también son una responsabilidad gigante y mucha gente no es consciente de eso. No sirve con 'sacarlos a pasear', también hay que observarles, entenderles y suplir sus necesidades, que pueden ser desde salir 3 veces al día a estar jugando 2h sin descanso.
    No soy partidaria por pagar por un animal, más que nada porque no me gusta que los animales sean un negocio, pero sí es cierto que a la hora de encontrar un perro en concreto (puede ser por gustos, alergias, etc) es muy difícil encontrarlo de adopción, quitando que tienes toda la razón del mundo y que un perro adoptado requiere más tiempo, dinero y paciencia. Lo que peor llevo de esto es la gente que se dedica a "criar", en condiciones horribles y bueno, en fin.

    Me alegra muchísimo que tengáis a Ficus en vuestra vida porque de verdad que es increíble el cómo te cambia la vida tener un amigo peludo cerca. ¡Ay! Y yo que siempre he tenido perros, la casera no nos deja traer uno al piso.

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    1. ¡Nunca es tarde si la dicha es buena! Y tus comentarios siempre siempre me alegran un montón. Suscribo todas tus palabras (además me siento muy identificada ahora mismo con Ficus porque le sacamos cuatro veces al día y a veces he tenido que dejar de hacer whatever que estuviese haciendo para dedicarle un rato de juego hasta agotarle). Sacar provecho de que tu mascota haya criado (de cualquier manera) ya de por sí es... como para juzgar un rato, pero si además tienes perros (de raza o no) SÓLO para que vayan sacando cachorros como si fuesen bizcochos y venderlos... qué mal. No sé cómo no hay más vigilancia en páginas como Milanuncios y demás. En fin, que muchas gracias por pasarte y que jo, espero que podáis tener un amiguito peludo (futuro amigo de Ficus) un día de estos. ¡Un besito!

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  10. Ohhh, te confieso que había pasado antes por aquí a cotillear las fotos, pero había reservado el post para cuando pudiera leerlo con calma y en casa porque... me he emocionado.

    Por un lado me siento un poco como Álex. Nunca he tenido mascota más allá de periquitos, canarios o peces, que digamos que mucho amor no suelen dar... (aunque uno de mis periquitos si que lo dejábamos suelto en casa y acudía al llamarlo, se subía al dedo, lo podías llevar en el hombro... pero no es lo normal jaja) y siempre he pensado que me encantaría tener un perro o un gato.

    Sin embargo, al mismo tiempo soy consciente de que "no puedo" tenerlo. Como bien has dicho, un perro requiere de cuidados, mimos y atenciones y en mi caso donde yo salgo de casa a las 9 y vuelvo sobre las 7-8 de la tarde y a mi novio le cambian los horarios cada dos por tres... es inviable. De ahí que nuestra inclinación sea más hacia gato (no necesita salir a hacer sus cosas o pasear, son más independientes) peeero aún así serían muchas horas solo así que, de momento, ... creo que voy a seguir babeando con las fotos de Ficus (que por cierto de estas fotos a las últimas que he visto en tus y sus redes... ¡cómo ha crecido!)

    ¡Un abrazo enorme para los 3!

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    1. ¡Gracias por tus palabras y por pasarte, Vanessa! Te entiendo muchísimo: antes de Linda habíamos tenido pájaros, peces y un hámster (RIP Mordisquitos) pero no se pueden comparar (ni por esperanza de vida) al vínculo que se crea con perro/gato. Yo también opino que, incluso en el caso de los gatos, que estén tanto tiempo solos no me acaba de molar. En el caso de los perros, siendo animales tan sociables, es totalmente inviable. Yo no miro otras opciones de trabajo porque me niego a dejarle solo tantas horas (ahora con media jornada no hay problema), y tampoco puedo depender siempre de mi madre para sacarlo. Hay que pensárselo mucho antes de aumentar la familia, o incluso ya tenerlo pensado por si un día APARECE y la decisión se toma en poco tiempo. Espero que algún día podáis formar una familia los tres, ¡moriría por ver esas fotos llenas de mimos! ¡Un besito bonita!

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  11. Madre mía que voy con un retraso de tres entradas. Esta la leí en su día volviendo a casa después de un día largo y, ay, qué manera tan maravillosa tienes de hablar de Ficus, se puede ver el amor a través de tus letras.

    He de decirte que, aunque yo no soy partidaria de pagar por un animal (y ojo, ni critico a quien lo hace porque hay mil razones para ello), me da mucha rabia cómo algunas personas te han juzgado por ello, y está genial que en esta entrada lo hayas explicado tan bien (aunque ya sabes, haters gonna hate).

    Lo importante es que los tres seáis felices. Es tremendo que Ficus sea considerado como defectuoso, si es que es precioso de verdad.

    Yo espero algún día poder recuperarme de la partida de mi bichito y de tener una vida más estable para poder tener un perrete. Son criaturas tan maravillosas que llenan tanto tu vida que con ellas a tu lado poco más necesitas.

    Diafrutad mucho de Ficus, hacéis una familia preciosa :)

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    1. ¡Hola bonita! Muchas gracias por pasarte (hazlo siempre que puedas y quieras, nunca lo veas como una obligación eh), siempre me hace muy feliz leerte por aquí. Gracias por tus palabras y por la comprensión; como ya dije, bien podría haber excluido detalles o haber mentido respecto a los orígenes de Ficus, pero no voy a engañar a nadie y menos a mí misma (y creo que es evidente que cachorros de raza -y más según qué razas- no "son abandonados"...). Todos necesitan hogar, TODOS, y me hace muy feliz habérselo dado a Ficus y que ahora sea el rey mimado de mi familia. Ya sabes que te entiendo muchísimo en cuanto a tu pérdida (creo que nos ocurrió muy a la par) y que espero que cada vez duela menos y te llene más la nostalgia con un sabor más dulce. Hiciste feliz a tu bichito durante toda su vida y, pese a lo duro que es verles partir -porque su esperanza de vida es demasiado corta para este mundo-, recuerda que siempre vivirá en ti y en tus recuerdos. Nunca dejes de mencionarle, de recordarle, pero siempre con una sonrisa. ¡No le gustaría verte triste! Y yo tengo la creencia de que mientras hables de ellos, de los que ya no están, de algún modo siguen entre nosotros. Como si viviesen a través de ti. Si algún día vuelves a tener un amigo peludo a tu lado seguro que os llenáis de felicidad mutuamente (que sé que los que tenemos perro siempre necesitaremos esa presencia en nuestras vidas). Muchas gracias, una vez más, por pasarte y te envío desde Barcelona un fuerte achuchón. ¡Besitos!

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