La vie en Noëlle

20 nov. 2019

Primavera en otoño: quedando con Elena



Se me hace extremadamente difícil "volver" al blog, porque ese "volver" siempre huele a fracaso. Oh, has fallado en tu ritmo de publicación, you lazy b*tch. Intento quitarme este asqueroso pensamiento intrusivo de la cabeza (uno más de entre tantos). Si no he podido, no he podido. Y si puedo, sabéis que estaré aquí. Con ganas, con mono por bloguear, con algo que contaros...

Para este retorno post-Inktober y semanas fatídicas de mucho trabajo he decidido escribiros e ilustraros (con fotos y gifs) una de las entradas que más pueden apetecerme en todo el año. Hoy vengo a hablaros de cuando abracé a Elena, de cuando hicimos realidad planes que sólo podíamos imaginar desde la distancia y de lo rica que está su tortilla de patatas.



Elena, Primavera del 91, Elena Bitter... mi querida Helen. La desvirtualicé el año pasado dejándonos muchas cosas en el tintero. Este año ha sido especialmente duro para ella (qué orgullosa estoy de su lucha contra las temibles oposiciones) y la distancia aún parecía ser más larga de lo que es. Pero, con paciencia y mucho echar de menos, pudimos encontrar el resquicio para abrazarnos de nuevo a pesar de atravesar una época low cost.

El primer encuentro casi rozaba el verano y, de nuevo por compromiso familiar, tuve a mi Helen por mi tierra catalana. Esta vez exprimimos cada puñetero segundo y nos vimos en seguida a pesar de que llevase los kilómetros de Madrid-Barcelona encima. De noche, bajo una fina cortina de lluvia, nos abrazamos en medio de la carretera poniendo en riesgo el pellejo. Es que eran 11 meses reales sin vernos, los coches debían entenderlo.

Hubo reencuentro Ficus-Elena, el más esperado por ella aunque intente disimularlo. Ficus adulto y reformado sin ansiedad ni problemas de conducta; vamos, un gustazo. Estuvimos un poco hasta las tantas en casa (a pesar de que al día siguiente madrugábamos para seguir exprimiendo los minutos). Elena probó su primer carajillo de Baileys. "¡Está muy bueno!". Y la seduje con licor de crema catalana hasta el punto de que ahora ella tiene su propia botella en casa.



Al día siguiente ni el cansancio ni las olas de cinco metros podían amedrentarme. Llevamos a Elena y a M. a nuestro Arenys, a nuestra playa privada. Más vacía que nunca con semejante oleaje. Nos metimos en el mar igualmente, porque ya total, ¿no? De cruzar carreteras a morir ahogadas. (En serio, no imitéis nuestra imprudencia). Luego comimos el famosísimo arroz negro. Me siento orgullosa de que les gustase tanto, ¡ni que lo hubiese preparado yo!



Pasamos por casa para una ducha y el mejor planazo del día: llevar a Ficus al pipican. Ver cómo juega nuestro diplodocus peludo puede parecer un coñazo para otros, pero no para nosotras. ¡Y se nos acercó un cachorro de perro salchicha prechiocho!


Un poco más y Helen me roba el perro.

Concluimos la visita de los madrileños con (por fin, esta vez sí) una cena en el Mussol. Comida catalana rica, riquísima. A pesar de sus alergias (ella es especial y ya, ¿vale?) disfrutó de la cena un montón. A M. se le ponían los ojos en blanco de lo delicioso que estaba todo. Epic win!


Nos despedimos con un "hasta pronto", que es la mejor despedida que puedes tener con alguien que está a tantos kilómetros. Un par de semanas más tarde éramos nosotros los que íbamos hacia Madrid. Ya sabíamos desde antes del primer encuentro que anidaríamos en su hogar para poder asistir a una boda en la capital. En serio, gracias por acogernos porque sino hubiese sido imposible para nuestros bolsillos vivir aquello.


Me maquilló Paula, la hermana de Elena. Tiene muchísimo talento y me dejó divina de la muerte. Podéis ver sus creaciones en su Instagram, ¡no dudéis en contar con ella para cualquier evento! Poca broma: no tener que depender de mi pulso y torpeza para "embellecerme" me quitó muchísimo estrés del que ya me suele provocar cualquier cita social. Me vi guapísima, que no era fácil con la de inseguridades que he acumulado este año, y À y yo lo pasamos muy bien aquella tarde-noche.

Pero lo más importante de la visita a la capital fue ella: dormir en su cama (qué buenos anfitriones son, de verdad), recibir sus mimos y sobre todo su comida. Me preparó una de las mejores tortillas de patata que he comido en la vida. Y me llevé un chorizo de su pueblo al que di besitos hasta el último mordisco. También, la muy japuta, me había dejado un tupper de cebolla cortada para que nos lo llevásemos a casa sabiendo lo mucho que nos repugna. La confianza da asco, ¿¡eh!?


En serio, este año hubiese sido un pozo oscuro de no ser por tu presencia. Gracias por estar y seguir estando. Eres la prueba irrefutable de que sí, se pueden encontrar amigas a cualquier edad y en cualquier circunstancia. Te quiero infinito, Primavera del 91.

A ver si conseguimos hacer "la tercera" antes de terminar el año. 

6 comentarios :

  1. Qué bonito tenerte de vuelta y qué bonito leer tu ternura, delicadeza y cercanía sobre sobre nuestros encuentros, de verdad, es casi mejor que recordarlo en mi cabeza. Ojalá tener, solo para momentos así, la tecnología de Black Mirror y haber podido grabar todo lo vivido.
    Es que la entrada es perfecta desde el primer gif de NOVIAS FAMOSAS PILLADAS POR LOS PAPARAZZI de verdad. Aquel fin de semana fue maravilloso, el momento abrazo DE PELÍCULA que los conductores hasta se enternecerían, si es que hasta los maridos se caen bien!
    Que me llevases a Arenys fue súper especial para mí después de haberte oído hablar de aquel lugar tantas veces, de haber leído tus entradas... y alli estabamos luchando contra viento y marea LITERALMENTE jajajajajaj.
    Y haberte acogido en mi casa fue tan genial MUCHÍSIMAS GRACIAS OTRA VEZ POR TU REGALAZO, girar la cabeza y verlo tan verde y bonito a mi lado me calienta el corazoncito y me hace estar más cerca de ti (Y ME AGOBIA MAZO QUE SE ME MUERA AAAAAAAHHHH)

    Estoy tan feliz por saber que siempre estás al otro lado de la pantalla, para lo que sea que necesite. Ojalá estuvieramos más cerca pero al menos nos quedan esos días en los que se alinean los astros y podemos abrazarnos (en cuanto seamos ricas esto va a ser AVE p'arriba AVE p'abajo para vernos a capricho)

    BIENVENIDA A TU RINCÓN, casi-casi por Navidad.

    BESOTES ENCEBOLLADOS JAJAJAJAJ SI ME QUIERES LOS ACEPTARÁS

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    1. YA, lo he pensado al recopilar el material para la entrada: "joer, tampoco hay muchas fotos" jajaja pero es que nos centramos tanto tantísimo en VIVIRLO. Si al pipican nos dejamos los móviles en casa y todo. A ver si "adiestramos" a los maridos para que graben y hagan más fotos por voluntad propia, que nuestros encuentros deberían quedar para siempre inmortalizados. Ese poto no morirá nunca, tú tranquila. Nos enterrará a todos jajaja. Deseo llegar a la época de mi vida en la que mínimo pueda darme el caprichazo de verte una vez al mes. Eres NECESARIA. ¡Mil besitos! (pero sin cebolla, so marrana)

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  2. Qué gusto leerte de nuevo por aquí Noelle! y que bonito todo lo que escribiste, se ve que lo pasaron muy bien y me alegro por ambas.

    Soy muy fan de tus entradas con gifs y fotitos :)

    Muchos saludos linda!

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    1. ¡Muchísimas gracias amor! Siempre es un placer estar por aquí y dejar enmarcados pedacitos de mi vida. ¡Un fuerte abrazo!

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  3. Casi me emociono leyendo ♥
    Sois bonitísimas las dos y tenéis una amistad p r e c i o s a
    Da gusto volver a leerte por el blog y ya te lo he dicho más veces, lo más importante eres tú!

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    1. Jo, gracias churri. Estoy súper orgullosa de ser amiga de una persona como ella, de verdad. Todo lo malo que me pueda pasar en la vida SE COMPENSA. ¡Gracias por pasarte SIEMPRE! ¡Un besote!

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