La vie en Noëlle

2 jul. 2015

Por gordo que sea, ahora mismo flota

Es innegable que hace calor. Caloret. Sales a la calle un poquito y ya te quemas cual churrasco, por las noches te derrites y no puedes dormir... Ya no se concibe vida sin ventilador al lado. Con este caluroso panorama blogueo sobre un libro que me regalaron en una época mucho más equilibrada en cuanto a temperatura. Mi libro de Sant Jordi. Will Grayson, Will Grayson; de John Green y David Levithan.

No me lo he terminado precisamente ahora. De hecho lo devoré en apenas unos días. Es juvenil, fresco, divertido y muy muy muy desenfadado. Te hace reír muchísimo el estilo de ambos narradores, de los dos Will Grayson. Trata sobre el amor juvenil, tanto heterosexual como homosexual. Un libro perfecto para celebrar la gran y maravillosa noticia de que en Estados Unidos sea legal algo que debería ser legal en cualquier rincón del mundo, el derecho a amarse. También te emociona con algunos momentos muy tiernos, dramáticos. Incluso hay una parte del libro que aún no he asimilado del todo: "Grandísima puta" se queda corto. Total, os lo recomiendo muchísimo para que os acompañe (a la sombra, por favor) en estos días veraniegos tan fresquitos que se nos avecinan.




Y para muestra, un botón. Os dejo alguna de las perlas de este ejemplar.

Isaac sabe que estas cosas me parecen idiotas, y a él le parecen tan idiotas como a mí. Como el lol. Si hay algo más idiota que las listas de amigotes es el lol. Si a alguien se le ocurre utilizar el lol conmigo, arranco el ordenador de la pared y se lo aplasto en la cabeza al primero que pase. Nadie está riéndose a carcajadas de las cosas a las que ponen lol. Creo que debería escribirse loll, lo que hace la lengua de una persona lobotomizada. Loll. Loll. Ya no puedo pensar. Loll. ¡Loll!

Es casi tan edificante como una película de Hitler enrollándose con su novia y pasándoselo bien. Entra en conflicto con lo que llamo la regla de la mierda de pájaro. Vaya, eso que dicen de que da buena suerte que se te cague un pájaro. ¡Y se lo creen! Me dan ganas de agarrarles y decirles: "tío, ¿no te das cuenta de que se inventaron esa superstición porque a nadie se le ocurrió nada mejor que decirle a una persona a la que se le acaban de cagar encima?"

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