La vie en Noëlle

28 oct. 2016

Itadakimasu!

Ojalá blogueara con la misma frecuencia que como comida japonesa, ¿verdad?

¡Hola, hola! Blogueo de mes en mes y eso es una gran SHAME para mí. Como me temía... a pesar de tener mil entradas en borradores y mil fotos editadas no "puedo" bloguear hasta tener el diseño terminado. Y está en marcha, os lo prometo. De hecho quizás lo subo antes de tiempo y termino de perfeccionarlo con el entorno cambiadito.

En grandes pinceladas: sigo viva (aunque con un dolor de las muelas del juicio muy feo y con ganas de que me operen y me las saquen YA) y con el estrés de siempre. He donado mi larga melena, pero esto os lo contaré en una futura entrada. Han visto la luz dos proyectos bonitos más: iLondon y Sleepy Hollow (¡ideal para Halloween!). Hoy iré al concierto sinfónico de mi juego favorito, The Legend of Zelda así que HYPE. Y para terminar el resumen: he comido. Cual cerda en su cochiquera.

Los que me seguís en mis redes sociales (y los que no lo hacéis, ¿a qué esperáis?) seguramente os habréis percatado de que últimamente sólo publico fotos de comida y... en serio, no es porque esté embarazada. Es sólo que me encanta comer. Nos encanta comernos. Mi novio y yo somos de esas parejas que se pirran por la comida rica y salir a comer/cenar fuera, solos o con gente. Curiosamente yo no era tan "así", tan delicatessen, pero gracias (por culpa) de él me he vuelto una sibarita de la buena comida y el buen vino. Y hoy os quiero hablar de nuestra gran perdición: la comida japonesa.



Junto con otra pareja de amigos (que también son pareja, entiéndase) prácticamente hemos llegado a tal adicción al UDON que cenamos allí dos veces en una misma semana. Nuestros bolsillos sufren... pero el estómago no. Me encantan los noodles y UDON tiene una deliciosa calidad-precio que me chifla. Ahora además tienen sugerencias de otoño riquísimas como alcachofas en tempura con salsa de mostaza-miel o Pork Yakisoba, aunque mi plato estrella es el Corral Chicken Yakisoba. ¡Ñam! Además soy de esas que cuando se enamoran de algo no lo dejan ir y lo comen hasta la saciedad. Mi novio en cambio va probando toda la carta aunque siente una gran debilidad por mí (je, flores) y por el ramen.



UDON: las anteriormente mencionadas alcachofas y Chiken Yakisoba.

Además ahora hemos empezado a pedir a domicilio. ¡Todo un vicio! Ya tengo decidido que mi próximo cumpleaños será un plan de pijama + UDON en casa. Y tan contenta, tú.



Y divina.

Pero si tengo que hablaros de comida japonesa no puedo pasar por alto uno de mis sitios predilectos desde hace eones: el restaurante japonés Kobe, en Fabra i Puig. Barcelona, baby. Es un sitio pequeñito y con muy buena relación calidad-precio-cantidad. Me encanta el sushi de allí. De hecho este miércoles pasado cenamos allí y los nigiris de salmón estaban especialmente deliciosos. Debo decir que mi sushi favorito es el nigiri de salmón, una adicción que ya ni recuerdo cuando empezó.



Pollo teriyaki dulce y riquísimo del Kobe



Uno de los aperitivos gratis que ofrecen. Este es mi favorito, es como una chip picante con azúcar.



Y por supuesto... mi querido sushi.

¿Os he abierto el apetito? Yo he salivado malamente escribiendo esta entrada. Espero poder haceros salivar (?) y entreteneros con más cosas en breve, muy breve. Ahora ya (a no ser que el dolor de muelas acabe conmigo, who knows). Y cierro con una imagen de mi compañero de aventuras y de gorduras junto con uno de mis mejores amigos: el vino blanco.



Itadakimasu! 

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