Que exista esa persona que siempre piensa en ti y en tu felicidad. Que se acuerda de cuando te brillaron los ojos con un capricho que te hacía ilusión y apuntarlo mentalmente como regalo de Navidad. Que vaya a principios de Diciembre a buscarlo para asegurarse de que no te quedes sin él. Que no pueda esperar ni 24 horas a dártelo porque se muere por ver tu cara de sorpresa y tu sonrisa. Que esa sonrisa sea motivo de su felicidad.
Que exista esa persona para mí... es el mejor regalo del mundo.
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