La vie en Noëlle

18 jun. 2015

Más de 712 días



Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. Y yo, en 2013, no tenía ni una de esas cosas.

Al carecer de salud y dinero, el amor quedó en un segundo plano muy lejano. "No me interesa nadie", le decía a mi mejor amigo, "...excepto si es un catalán, con pelo de punta, ojos oscuros, como mucho tres años mayor que yo, máximo de alto 1'75 y... con una carrera guay, a lo Teleco. Y que se llame Marc". Sí, esto último también se lo mencioné, más o menos en broma, porque aún así recalqué esa primera parte de que no me interesaba nadie y, sobre todo, no me gustaba nadie.

Y entonces, casi como una broma del destino, mi vida se cruzó con la de Àlex: catalán, pelito de punta, ojos de color chocolate preciosos, tres años mayor que yo, 1'75 justo de altura e Ingeniero en Telecomunicaciones. Lástima, no se llamaba "Marc" como había bautizado a mi "príncipe azul ideal ficticio". Nah, se llamaba Alex, ni más ni menos que mi nombre favorito desde siempre.

Àlex llegó para quedarse desde hace más de 2 años. Llegó para convertirse en mi otra mitad, mi mayor apoyo, mi fan número uno y a la vez mi mayor ídolo, mi mejor compañero de risas y lágrimas; mi gran amor. Llegó el 31 de mayo de 2013 con una primera cita llena de nervios e incertidumbre... Y desde entonces 2013 dejó de ser uno de los peores años de mi vida. Incluso mi salud mejoró.

Entonces... se podría decir que él cambió mi suerte. Él es mi suerte, mi trébol de cuatro hojas. Y nuestro precioso puente de aniversario, segundo aniversario, empezó con un recorrido de pétalos, una carta, velitas, un precioso espejo hecho por él de una de nuestras bonitas fotos en Madrid y... un collar de Swarovski. De un trébol de cuatro hojas.

Es imposible tenerme más enamorada, gordito.






















Imágenes tomadas en Cala St. Francesc, St. Pol de Mar y Girona.

No hay comentarios

Publicar un comentario