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Noëlle, 28 años. Artista de manos pequeñas. Madre de plantas y de un perro llamado Ficus. Ilustradora, diseñadora gráfica, fotógrafa aesthetics y bloguera desde la cuna.

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Recuperando el tiempo

Si hay algo que nos ha unido durante la pandemia, además del dolor y la incertidumbre, es la sensación de que nos han robado un año de vida. Lo he escuchado de bocas ajenas, colándome en conversaciones que no me pertenecían: "este año, el año pasado, estos meses... es como si no hubiese vivido". No han existido pero se han hecho eternos.

Me identifico entre esas personas que sienten que un año entero se ha ido por el desagüe. Otros inconscientes no pueden apuntarse este tanto, qué bien vivimos con las restricciones por el forro, ¿no?

Cumpleaños, comidas familiares, reuniones tradicionales... llegaban las fechas señaladas y pasaban de largo dejándonos con las ganas de vernos y abrazarnos. Nosotros también nos perdimos las últimas vacaciones de verano entre pandemia y mudanza. Teníamos muchas ganas de recuperar todo el tiempo perdido.

Y para recuperarlo no hemos necesitado alejarnos de nuestro hogar. Dentro de nuestro pueblo (y alrededores) hemos disfrutado de esas dos semanas que suelen ser propias del verano en los últimos coletazos de la primavera. Hemos comido (mucho), paseado, compartido momentos y risas, nos hemos bañado en el mar congelado de junio y nos hemos bronceado ligeramente hasta perder el tono lechoso en el que se transparentaban mis venas azules.

Pero sobre todo siento que hemos recuperado gran parte de todo lo que nos habían quitado. Me he recuperado a mí misma reencontrándome con amigos y familia. Conectando con mi pareja lejos de las obligaciones y la desidia de la rutina.

Han sido unos días muy bonitos. Muy necesarios.

Una parte del tiempo que cayó en nuestras manos como un regalo lo dedicamos a las cosas que íbamos posponiendo de la reforma de nuestro castillo. Por fin el patio está pintado con un blanco reluciente y fresco y las vallas de plástico que me horrorizaban las hemos sustituido por unas de madera. ¡Y por fin tengo un limonero! Le hablo, le cuido y le miro embobada como si fuese un hijo.

Con la pequeña reforma terminada hemos sacado el máximo partido a nuestro patio. Qué lejos queda ahora ese trocito de sol que compartíamos en el minúsculo balcón de Barcelona. He hecho la siesta al lado del huerto, he terminado un libro sobre la gélida Alaska mientras me tostaba al sol (¡qué buenísima lectura!) y han florecido las caléndulas que plantamos con tanta ilusión.

Estos días hemos tenido mucho antojo de hamburguesas (de estas gourmet y llenas de ingredientes que se te desparraman cuando intentas cogerlas). Tanto tener las manos limpias hace que sea un pelín más higiénico eso de rechupetearse los dedos cuando los embadurnas en salsa trufada. Sí, la hamburguesa de la foto llevaba salsa trufada. Y queso provolone. No dejo de pensar en ella. Acabo de comer y ya vuelvo a tener hambre.

Pero incluso la hamburguesa más exquisita del mundo no puede ni eclipsar al reencuentro con buenos amigos. De esos que nunca faltan y siempre están y cuya ausencia en los últimos nueve meses ha supuesto un infierno. Estar muerto en vida. Mi sobrino perruno era un cachorro la última vez que le vi. Menos mal que ahora ya no dejaremos pasar tanto tiempo (y cuando estemos todos vacunados pienso dar abrazos de un cuarto de hora por persona).

Elegimos estas fechas para nuestras vacaciones no sólo por las ansias (que también) sino porque nuestro aniversario y el cumpleaños de Àlex conviven a una semana de distancia. El 31 de mayo celebramos 8 años juntos, los mejores de mi vida. El 7 de junio Àlex sopló un 31 de chocolate blanco (su favorito).

En otras ocasiones, cuando viajábamos, entre alojamiento y desplazamiento no nos sobraba mucho más dinero como para degustar restaurantes. Éramos muy de comer en el hotel y elegir con cabeza cada una de las comidas fuera. Ahora, en el poble, ¿qué otra cosa podíamos hacer? Barbacoas en casa, arroces en el puerto y en el bar de siempre... Nos hemos puesto moraos' comiendo y descubriendo sitios nuevos

Probamos un restaurante pequeñito que llevaba cerrado desde octubre por culpa de la pandemia. Con decoración rústica y la tranquilidad de ser los únicos clientes un viernes al mediodía, comimos un buen festín de comida típica catalana. ¿Veis lo que apuñala À en la foto anexa a su sorbo de vino? ¡Son las patatas bravas de ese restaurante! "Bravas". Eran patatas al caliu bañadas en alioli con salsa Espinaler. Más catalán y salimos de allí con barretina. Después de devorar nuestros platos de carn a la brasa nos comimos un xuxo relleno de crema catalana con chocolate fundido por encima.

Quizás debería advertir a los lectores que esta entrada no hay que leerla con el estómago vacío.

Uno de mis momentos favoritos de estos días ocurrió durante el cumpleaños de mi compañero de vida. Después de un día de playa de lujo en el que me di el primer chapuzón por la tarde nos sorprendió una tormenta. Y nos sorprendió literalmente porque aún la veíamos lejana e inofensiva cuando le pedí que me hiciese una foto con el nubarrón mientras paseábamos a Ficus. A medio camino nos empapamos los tres y nos refugiamos en un portal. Cuando la lluvia aflojó decidimos volver a casa bajo una fina capa de agua. "Total, llevo chanclas", le dije. Me encanta mojarme en una tormenta de verano, sentir que aunque me cale el agua no voy a ganarme una pulmonía a cambio. Àlex iba más adelantado que yo (aunque no tan rápido como Ficus, que odia la lluvia) y capturó el momento en el que el arcoíris y yo nos encontramos. Va a ser una de mis fotografías favoritas de por vida.

Por supuesto, uno de los beneficiados de las vacaciones en casa (además del bolsillo) es nuestro peludo. En el patio, en terrazas, posando junto a su tocayo recién plantado o en la playa... las pocas horas al día que está despierto las hemos exprimido al máximo. Y gran parte de las horas que se pasa durmiendo lo ha hecho a nuestra vera. A la sombra, eso sí. O recién refrescado con la manguera.

Y no puedo despedirme sin dedicarle fotos y palabras a uno de los protagonistas de mi vida. El motivo por el cual no cancelo el caluroso verano y salto al otoño directamente. Ay, mi Mediterráneo. Qué días de agua transparente y clara nos has regalado. Cuánto te he echado de menos. Ahora que vivimos tan cerquita de él (y tan lejos del agua turbia y contaminada de la ciudad) siento que la que ya de por sí era una buena decisión se ha convertido en la mejor que podría haber hecho. Junto a la de llenarme de valor y hablarle por Facebook a ese chico que me había entrado por los ojos y por su "Me gusta" al Zelda.

Somos las decisiones que tomamos. Esta vida que he elegido la atesoro como lo más preciado. Espero que os hayáis contagiado de una sonrisa y de mucha "vitamin sea" gracias a este rincón. Después del trauma de habernos quedado un año sin vivir me estoy esforzando más en guardar y recopilar mis mejores recuerdos. El vlog con los segundos que fui capturando estos días lo tendréis disponible en Patreon a partir de mañana, 16 de junio. (¡Sólo para "Ovillos"!)

¿Qué habéis hecho vosotras estos días? ¡Os he extrañado un montón! ¿Me he perdido algo? ¡Contadme!

Comentarios

  1. Trabajar mucho... Pero qué envidia, qué ganas de salir tenemos (porque aunque yo tenga vacaciones, mi pareja trabaja (yo no puedo elegir cuándo tengo vacaciones en el trabajo en el que estoy ahora :( )) pero bueno, ya llegará en septiembre y podremos disfrutar juntos.
    La verdad es que sí, este año pasado nos ha robado mucho y de momento nos está dando poquito (ansiada vacuna, ven a nosotros!).
    Está muy bien lo de reencontrarse con una misma, con la pareja y los amigos, no perderse en la desidia, genial fotos por cierto!

    Mucho ánimo ahora con el trabajo, ya beber agüita que hace mucho calor!

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    1. *Bebiendo agüita mientras te escribo porque me lo has recordado*. Espero que pronto (septiembre llega en un momentín, en realidad) podáis disfrutar de las vacaciones que os merecéis. Yo durante muchos años estuve atada a tenerlas sí o sí en pleno agosto, al igual que el 90% de la población, porque así me lo marcaban desde el trabajo. Lo odiaba, aunque À pudiese tener la flexibilidad de amoldarse a mis días... creo que en septiembre lo podréis disfrutar mucho mejor, con menos gente y precios menos abusivos. Y CON VACUNA, que llegue ya, por favor. Las fotos que MÁS me gustaban me las he reservado para Instagram jejeje a ver si las voy subiendo poco a poco. ¡Muchas gracias por pasarte! ¡Un fuerte abrazo!

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  2. Hola caracola,

    ¡Extra! ¡Extra! Informamos desde aguas turbias de Barcelona que hemos sufrido un episodio inexplicable de agua cristalinas al ladito de las Torres Mapfre, ¿será este el verano en el que podremos bañarnos en sus aguas sin que nos crezca un brazo nuevo? ¿podremos hacer el muerto sin esquivar bolsas de plástico? Seguiremos informando.

    Me alegro un montón de que hayas podido disfrutar de estas vacaciones lo mejor posible tal y como están las cosas, a veces solo hace falta desconectar un poco, disfrutar de la compañía y comer a cuerpo de rey. No me gusta pensar en el pack de 2020 como haber perdido ese tiempo, fue y sigue siendo: raro, pero me abrazo a las cosas pequeñitas que te da la vida hasta en pandemia. Con este van a hacer dos veranos sin días de fiesta, pero echo la vista atrás y la verdad es que verano del 2020 fue... sencillo, pero feliz. Mucho tiempo no tuve, pero si que pude disfrutar de chapuzones madrugados en el mar y piscina con la familia más cercana. (¡Y de helados artesanos del barrio!)

    Que importante es la percepción y no centrarse sólo en lo que no tienes (vacaciones, viajes...) y centrarse en lo que sí.
    Y tienes a tu lado un montón de cosas a las que dedicarles una sonrisa enorme (¡Una de ellas es peluda, blanquita y enormeeeee!)

    LA FOTOGRAFÍA DEL DOBLE ARCOIRIS ES PARA ENMARCAR DIRECTAMENTE.

    Te mando un abrazo de 15 minutos, y un besito también <3

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    1. ¡Qué fuerte ver el mar de Barcelona en tus fotos! Transparente, bonito. ¡Es que no me lo creo! Disfrútalo mientras dure (violines pequeñitos jajaja esperemos que no se contamine pronto). Tienes toda la razón del mundo: a mí tampoco me gusta pensar que fue una pérdida de tiempo porque, en nuestro caso, dimos un paso muy importante en nuestra vida. Peeero me veo tan perdida después de la pandemia. Tan perdida entre miedos nuevos (que me tosa alguien cerca por la calle), la desidia de vestir cómoda porque pa' qué arreglarse en casa... y caer en el bucle de verme mal, tener menos autoestima y sentir que esto es como un parto de burra que no se va a acabar nunca. AY. PERO también por otro lado es que puedo y quiero quedarme con las cosas pequeñitas. Sencillas, como tú dices, pero que llenan y que son tan o más importantes que lo que antes teníamos como normalizado y asimilado. Vale, no podemos viajar libremente ni improvisar (eso lo estamos recuperando ahora), pero tenemos muchos motivos por los que sonreír y BRINDAR. Cuenta atrás para poder abrazarnos de verdad *cruzando deditos*. ¡Un besote!

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  3. Holi.


    Que bonito verte por aquí de nuevo, y que bonito que hayas podido disfrutar tanto de tus vacaciones.

    Te prometo, de verdad te prometo que me ha llevado varios segundos darme cuenta que las bravas no eran "burrata" hahahahaha

    Creo que, en general como sociedad, no valoramos las vacaciones de cercanía, el disfrutar de tu cuidad/pueblo, regio y alrededores. Parece que cuanto más lejos nos vayamos mejores van a ser y muchas veces no es así. Que bonito que hayas podido descubrir y disfrutar de lugares cercanos

    Ganas de ver el Vlog de mañana *.* (y ganas de mar también me has dado) ♥

    Un abrazo noe.

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    1. Jajajaja sí, ¡es que NO parecen bravas! Coincido completamente con tus palabras y cada vez valoro más el turismo de proximidad. Cuando viajo suelo estresarme mucho: qué te llevas en la maleta, qué no. Cagar fuera de casa, que también hay que decirlo: qué incómodo es y cómo te deja el cuerpo del revés cuando tu tránsito se vuelve irregular. Estos días he podido invertir más dinero en restaurantes porque no habían más gastos. Hemos reído, descansado, disfruto el uno del otro y de vistas y sensaciones bonitas sin irnos muy lejos. Está bien viajar, y lo echo de menos incluso con sus desventajas... pero qué poco lo necesitamos para ser verdaderamente felices. ¡Un abrazo enorme!

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  4. Cómo me alegro de leerte, Noe♥

    Me alegra saber que has pasado unos días tan buenos, tan llenos de pequeños detalles que llenan. Ahora a disfrutar de todos esos momentos que no se pudieron celebrar el año pasado.

    Un abrazo ♥

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    1. ¡Muchísimas gracias Isi! Me hace muy feliz verte por aquí, gracias por escribirme y por echarme de menos. ¡Ahora pienso disfrutar de la vida al máximo! ¡Un fuerte abrazo!

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  5. Estas son las mejores vacaciones, las de pasar los días rodeados de esos amigos que son familia, haciendo cosas sencillas y disfrutando de la tranquilidad.

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    1. SÍ, mil veces sí. Ahora que ya ha pasado una semana no dejo de añorar esos días y deseo tener la oportunidad de volver a repetirlos. Cada fin de semana nos esforzamos en aprovecharlo mucho, no sólo "siendo productivos" sino también descansando. Hacer maratones en Netflix y tomar el sol como una salamandra es tan imprescindible como salir, conectar con otros y hacer planes. ¡Muchas gracias por pasarte! ¡Un besito!

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  6. Definitivamente tenía que haber desayunado antes de leer el post jajaja

    Qué bonito te ha quedado y cuánta paz transmite. Como siempre, un placer leerte <3 Un abrazote!

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    1. Jajaja ay, me da hambre nada más entrar por aquí. ¡Muchísimas gracias por pasarte! ¡Un súper abrazote!

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